Accesibilidad en redes sociales para tiendas online
Cuidas la ficha de producto, la web de tu tienda tiene un buen motor de búsqueda y hasta te has planteado hacer accesible el proceso de compra. Y sin embargo, hay un rincón que casi nadie revisa: las redes sociales. Ese Instagram donde subes las fotos del producto nuevo, ese vídeo corto mostrando cómo se usa, esa historia con la promoción del fin de semana. Ahí también hay personas que, sin una serie de detalles bien cuidados, se quedan fuera de lo que estás contando.
No hace falta ser una gran marca ni tener un equipo de community management enorme para hacerlo mejor. La mayoría de estos ajustes cuestan segundos una vez que se convierten en costumbre, y además tienen un efecto colateral bastante bueno: un contenido bien estructurado también funciona mejor para el algoritmo y para el SEO de la propia red.
Por qué la accesibilidad de tus redes sociales también importa
Cuando pensamos en accesibilidad solemos imaginar una web con buen contraste o un formulario que funciona con teclado. Pero las redes sociales son, para muchísimas tiendas, el primer contacto con un cliente potencial, antes incluso de que visite la web. Si esa primera impresión no es accesible, la relación con esa persona puede terminar ahí mismo, sin que la marca llegue a enterarse de que la ha perdido.
Piensa en quien usa un lector de pantalla —un programa que convierte en voz o en braille todo lo que aparece en la pantalla del móvil o el ordenador, y que utilizan principalmente personas ciegas o con muy poca visión— y se encuentra con una imagen de producto sin ninguna descripción: para esa persona, la publicación simplemente no existe, por muy bonita que sea la foto. O en quien tiene dificultades auditivas y ve un reel sin subtítulos: se pierde justo la parte donde explicas cómo se usa el producto. Son escenarios que pasan constantemente, y que además de excluir a personas, dejan pasar ventas.
El texto alternativo en las fotos de producto
Empecemos por lo más básico y, a la vez, lo más olvidado: el texto alternativo, o "alt text". Es una descripción breve que se asocia a la imagen y que un lector de pantalla lee en su lugar. Instagram, Facebook y la mayoría de redes lo permiten añadir en un par de clics al publicar, aunque casi nadie se para a rellenarlo.
La clave está en describir lo que importa, no en enumerar cada detalle. Para la foto de un bolso, algo como "bolso de piel marrón con asa larga y cierre dorado" dice mucho más que dejarlo en blanco o que confiar en el texto generado automáticamente por la propia red, que suele ser bastante genérico. Si la imagen incluye texto promocional, como un "20% de descuento", eso también debería aparecer en la descripción, porque de otra forma esa información desaparece por completo para quien no puede ver la imagen.
Subtítulos y descripciones en vídeos y reels
El vídeo corto se ha convertido en el formato estrella para enseñar productos, y aquí el fallo más habitual es no incluir subtítulos. No hablamos solo de accesibilidad para personas con discapacidad auditiva: la mayoría de la gente ve estos vídeos sin sonido, en el transporte público o en una sala de espera, así que unos subtítulos claros terminan beneficiando a casi todo el mundo.
La mayoría de plataformas ya generan subtítulos automáticos, pero conviene revisarlos antes de publicar, porque suelen confundir nombres de producto o marcas poco comunes. Un segundo detalle que se olvida con frecuencia es la descripción del propio vídeo en el pie de publicación: si el vídeo muestra pasos importantes solo de forma visual, sin decirlos en voz alta ni en texto, esa información también se pierde para quien no puede ver la pantalla con claridad.
Cómo escribir para que un lector de pantalla no se haga un lío
La forma de escribir el texto de una publicación también afecta a la accesibilidad, y aquí hay varios hábitos muy extendidos que conviene revisar. Usar varios emojis seguidos como si fueran viñetas de una lista, por ejemplo, hace que un lector de pantalla se ponga a leer en voz alta el nombre de cada emoji, uno detrás de otro, lo cual convierte una publicación sencilla en algo bastante difícil de seguir.
Con los hashtags pasa algo parecido. Escribir varias palabras juntas en minúscula, como "reboajastienda", obliga al lector de pantalla a intentar adivinar dónde empieza y termina cada palabra, casi siempre sin acertar. La solución es tan sencilla como escribirlos combinando mayúsculas y minúsculas, tipo "RebajasTienda", de forma que cada palabra se distinga con claridad y también se lea bien. Y sobre las mayúsculas, escribir frases enteras en mayúscula parece que da más énfasis, pero muchos lectores de pantalla las interpretan letra por letra, como si fueran unas siglas, así que el efecto real suele ser el contrario al buscado.
Contraste y texto dentro de las imágenes promocionales
Las plantillas de historias y carteles promocionales son otro punto ciego habitual. Es muy común elegir una tipografía elegante y fina sobre un fondo con degradado, algo que queda vistoso en el móvil de quien lo diseña, pero que puede resultar casi ilegible para una persona con baja visión o simplemente para alguien que mira el móvil con el sol dando de frente en la pantalla.
Un contraste suficiente entre el texto y el fondo, y un tamaño de letra que se pueda leer sin acercar el móvil a la cara, marcan una diferencia enorme. Y como comentábamos antes con las fotos de producto, cualquier información importante que se escriba dentro de la imagen (un precio, una fecha límite, unas condiciones) debería repetirse también en el texto alternativo o en el propio pie de publicación, porque de lo contrario solo llega a quien puede leer directamente la imagen
Pequeños hábitos que marcan una gran diferencia en el día a día
Ninguno de estos ajustes exige aprender herramientas nuevas ni dedicar mucho más tiempo a cada publicación. Lo que realmente cambia las cosas es convertirlos en parte del proceso habitual: rellenar el alt text al mismo tiempo que se sube la foto, revisar los subtítulos automáticos antes de dar a publicar, o tener a mano una plantilla con buen contraste ya preparada para no tener que pensarlo cada vez.
Con el tiempo, estos hábitos dejan de sentirse como un paso extra y pasan a formar parte, sin más, de cómo la marca cuenta las cosas. Y el resultado se nota: contenido que llega a más personas, que se entiende mejor incluso sin sonido o sin buena conexión, y que en muchos casos también rinde mejor de cara al propio algoritmo de la red.
Si te preguntas por dónde empezar a revisar las redes sociales de tu tienda, en accedeMe estaremos encantados de sentarnos a mirarlo juntos.